Sobra casi de todo en la actual Semana Santa

Foto: EFE/José Manuel Vidal
Foto: EFE/ José Manuel Vidal

Un atinado artículo publicado en la mañana de hoy en SevillaActualidad.com, firmado por Mercedes Serrato (@Gataroma) y titulado “Domingo de Ramos de excesos” me ha hecho reflexionar, más bien volver a pensar en algo que desde hace unos años inunda mi cabeza al pensar en qué se está convirtiendo la Semana Santa de Sevilla. Y mi reacción inmediata ha sido hacer mención al tuit, que recogía el mencionado artículo, apostillando que “sobra casi de todo en la actual #SSanta15“.

Vaya por delante, mi mayor respeto a la forma de vivir de cada cual su espiritualidad, sus creencias religiosas, las tradiciones, las fiestas populares y lo que para cada uno represente la celebración de la Semana Santa. Pero respetar todo no es compartirlo, ni tolerar es pensar que todo vale con la excusa de que las calles del centro histórico de la ciudad son escenario del recorrido procesional de varias cofradías cada día de esta semana.

Este derroche de masas y de espectadores que, en una buena proporción, acude a presenciar el recorrido de las cofradías sin tener el más mínimo respeto ni saber estar, carentes de unas mínimas normas de educación y civismo, en nada contribuyen al realce de una fiesta que debería permitir el recogimiento espiritual, o al menos, el respeto escénico por lo que representa acompañar a unas imágenes sagradas en estación de penitencia. Pero este espectáculo no es solo atribuible a quien participa en esta fiesta como público. De hecho, pienso que son los menos responsables ya que su actitud responde a una intencionada forma de conectar con la filosofía y la idiosincrasia que muchas hermandades y cofradías sevillanas están transmitiendo en su discurrir procesional.

Foto: F. Galiana /ABC de Sevilla
Foto: F. Galiana /ABC de Sevilla

Es cada vez más frecuente observar ciertas actitudes de hermanos/as, ataviados con la túnica, la dalmática o el costal y formando parte del cortejo procesional de su cofradía, dando un pésimo ejemplo del verdadero sentido que debería tener la estación de penitencia a la Catedral acompañando a los Titulares de su Hermandad. Y estas situaciones, manifiestamente reprochables con las reglas de la hermandad en la mano, que cualquiera observa desde fuera, cuentan con la excesiva permisividad por parte de los responsables de la cofradía en la calle y de las juntas de gobierno de estas hermandades.

Cuando lo accesorio, ya sea floral, musical o de cualquier otra índole, se antepone al verdadero sentido que tiene la cofradía en su estación de penitencia, y cuando todo esto oculta la verdadera labor asistencial y de caridad que me consta realizan las hermandades sevillanas, perdemos la oportunidad de trasladar, más allá de lo estético y lo cultural, el verdadero sentido que tienen las hermandades y cofradías en la Sevilla actual, con todos sus problemas de paro y fuertes necesidades que viven muchos de sus hermanos/as y vecinos/as de cada barrio de la ciudad. No permitamos que el bosque de lo barroco estéticamente y en exceso populoso, no nos deje ver los árboles de la labor tan valiosa que realizan las hermandades y cofradías en esta ciudad.

Nota: Permitirme, por favor, esta pequeña licencia al margen de la 
temática de este blog, pero, a veces, la actualidad y la reflexión se me escapan del teclado casi sin quererlo.

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