Motín universitario

Estaban agazapados. Lo tenían todo muy preparado para lanzarlo en el momento oportuno. Apenas ha tomado posesión el nuevo gobierno, ni siquiera se ha proclamado oficialmente, y pensaron que ya era el momento de hacerlo. Los sindicatos empezaban a levantar sus voces exigiendo una solución al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Han pasado más de diez meses (desde el 31 de diciembre de 2015) con el sistema inhabilitado impidiendo al profesorado de la universidad española que pudiese demostrar sus méritos en el sistema de acreditación nacional para la promoción a los cuerpos de titular y catedrático de universidad.

El Real Decreto 415/2015, por el que se establece la acreditación nacional para el acceso a los cuerpos docentes universitarios, aprobado desde junio del año pasado, presagiaba lo peor. Un cambio de sistema con nuevos criterios de baremación, inclusión de un nuevo indicador de la labor universitaria, la transferencia de conocimiento y la experiencia profesional, que viene a sumarse a los ya conocidos de docencia, investigación y gestión educativa y científica. Una nueva función más a exigir al PDI multitarea universitario. Además, el sistema de valoración sigue restando fuerza a la docencia, mantiene el alto peso de la investigación, y le da a la gestión y la transferencia un papel compensador de las carencias en investigación en su caso. Sobre el papel, el real decreto no mejoraba el anterior sistema de acreditación e incluso podía dotarlo de mayor arbitrariedad al basarse en un sistema de niveles compensables en los que no se especifican los méritos necesarios (en calidad y cantidad) para alcanzar cada uno de los cuatro niveles: A, excelente; B, bueno; C, compensable; y D, insuficiente.

Pero lo peor estaba por llegar. Por eso han esperado a tomar posesión en el nuevo gobierno y que desde el Ministerio se haya lanzado el globo sonda de la paralización de la LOMCE, adalid de la lucha del PSOE para justificar su abstención indultaria al Presidente Rajoy.

Era el momento. Estos profesores universitarios andarán pensando en las vacaciones de Navidad y, encerrados en sus zulos investigadores, produciendo artículos y papers a destajo porque piensan que esto les dará acceso al sueño dorado de la estabilidad y la pérdida de la precariedad laboral. Seguid remando en las galeras mientras recortamos en presupuesto para la investigación. Seguid con fuerza mientras os lastramos con más docencia presencial a grupos numerosos, a la vez que os exigimos mejorar la calidad docente para certificar nuestras universidades con sellos de excelencia high tech. Remad, malditos, que la nave no puede seguir flotando sin vuestro trabajo y el sistema debe prevalecer y mantener el status quo.

Nos la han vuelto a meter. Una vuelta de tuerca más. Los nuevos criterios de evaluación publicados en la ANECA suponen unas exigencias desproporcionadas en algunos casos e inalcanzables para muchos en otros. Injusta por la deuda que el sistema universitario tiene con una plantilla de profesores que siguen luchando por la calidad de la universidad pública y que no deja de recibir latigazos reglamentarios, cambios en las reglas del juego, recortes en los fondos para la investigación, congelación de salarios, incremento de las tareas burocráticas y administrativas, por citar solo algunas.

No quiero perder la esperanza de recuperar una universidad crítica, capaz de luchar por unos fines justos, capaz de defender el trabajo serio, riguroso y de calidad que realiza el profesorado de la universidad pública española. Y todo ello a pesar de nuestros gobernantes, dirigentes autonómicos y gestores universitarios que están encallando en dique seco nuestra querida universidad pública. Es el momento de levantarnos de las galeras, de iniciar un motín contra el penúltimo ataque a la dignidad de nuestro trabajo como docentes e investigadores y de luchar para poder seguir teniendo esperanzas de recuperar nuestra maltrecha universidad pública.

 

2 thoughts on “Motín universitario

  • Buenas noches.
    Inicialmente, creo que para analizar el sistema de acceso a la profesión universitaria, hemos de partir de explicar sus peculiaridades. En la selección del profesorado universitario el único proceso de “criba real” es el hecho de ostentar, o no, la acreditación pertinente, ya que, una vez obtenida, no compites contra otros acreditados. En ese momento es la voluntad de los próceres de cada departamento la que elige a los afortunados, con una convocatoria creada ad hoc para un candidato conocido ¿o no?. Por hacer una comparación muy tonta: Si aplicaramos el método del pdi en un proceso selectivo de educación secundaria una vez cumplidos los requisitos de acceso (grado pertinente y máster en formación del profesorado) no compitiera con todos los acreditados, sino que allí donde he estado de interino crearan una plaza orientada específicamente a mis características, siendo, además, evaluada por mis compañeros ¿le parecería lógico?.
    Por todo esto, crear unas barreras de entrada al sistema bastante exigentes -como parece que pretende esta reforma- es el único método de controlar el acceso de ineptos al pdi universitario.
    Me gustaría que me respondiera ya que, como ve, de momento n me ha convencido con sus argumentaciones. Como probablemente esté equivocado me gustaría que me sacara de mi error.
    Un saludo.

    • Tal vez el problema no sea tan simple como lo presentas. No se está en contra del sistema de acreditación externa por la agencia ANECA sino de los nuevos méritos y criterios establecidos después de llevar diez meses desactivado el sistema e impidiendo que el PDI pudiese siquiera acreditar sus méritos y de llevar desde 2012 con la promoción interna casi paralizada, lo cual no ha sucedido, a estos niveles, en ningún cuerpo de empleados públicos.
      Establecer unos méritos de difícil obtención con los recursos disponibles y siendo uno de los países de su entorno UE que menos invierte en educación e I+D, parece intentar poner unos niveles de exigencia poco motivadores para garantizar la promoción y estabilidad del PDI, derecho recogido en el estatuto Básico del Empleado Público. Estos niveles de exigencia, denunciados por casi toda la comunidad universitaria van más en la línea de debilitar la universidad pública, sometida desde el proceso de Bolonia a una serie de cambios, ajustes y recortes que están propiciando su deterioro progresivo y debilitamiento para el asalto definitivo de los socios empresariales y de las universidades privadas al sistema de educación superior en nuestro país.

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