El Derecho de Huelga según la doctrina del Rectorado de la Universidad de Sevilla

Carta abierta del Prof. Dr. José Manuel Gómez Muñoz, 
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Sevilla, 
al que agradezco enormemente su colaboración.

Leo la Resolución Rectoral de 19 de mayo de 2017 por la que se dictan instrucciones con motivo de la huelga del PDI de esta semana y la primera de junio, y llego a la conclusión de que treinta años de estudio del Derecho del Trabajo y del Derecho Sindical, no me han servido para nada. Debo haber sido, y debo seguir siendo, sospecho, un peligro para las muchas promociones de alumnos a los que he explicado los fundamentos del Derecho de Huelga (con mayúsculas, por favor, que es un derecho constitucional de carácter fundamental…creo que está en el art. 28.2 de la Constitución Española, más o menos…).

Digo esto en mi condición de claustral, absolutamente convencido de que mi función representativa no sirve, ni probablemente haya servido nunca para nada, y eso que soy claustral viejo -en todos los sentidos- en varias legislaturas desde el año 1992, y gozo de una acreditada experiencia en haber perdido sistemáticamente todas las batallas y todas las elecciones posibles en el claustro. O sea, que además de que no me he enterado de en qué consiste una huelga durante todo este tiempo, tampoco pertenezco al establishment de esta universidad y soy muy torpe políticamente.

Pero claro, ya que haberme estudiado la doctrina jurisprudencial del Tribunal Constitucional sobre el Derecho de Huelga desde el año 1981 (STC 11/1981, de 8 de abril, día de mi cumpleaños) no me ha reportado beneficio alguno, he decidido interesarme por la doctrina rectoral sobre el derecho de huelga (sí, ahora con minúsculas) surgida de esta preclara resolución rectoral.

Para que este correo no castigue más de la cuenta vuestra paciencia, queridos compañeros y compañeras, abreviaré tras el introito. Poneos, por favor. delante del texto de la resolución.

El punto 2 de la resolución, introduce un paréntesis (tal como se hace habitualmente), que es una confesión de parte en términos procesales, o, más bien, una excusatio non petita. Se pretende informar al personal de que esta huelga va a tener el mismo tratamiento por parte del rectorado que anteriores huelgas. ¿Igual que las huelgas anteriores? ¿Las huelgas con cierre de las verjas con cadenas? Esto ya empieza a ser sospechoso, como mínimo. Vamos, mi perro no se lo creería.

El punto 3 de la resolución es soberbio, un prodigio de conclusión de los miembros del gabinete de crisis. Los alumnos van a ser designados como delegados de la empresa para el control de asistencia de los profesores (huelguistas y no huelguistas) e informadores anónimos -o no, quien sabe- de la incidencia de la huelga y, en su caso, delatores ante la autoridad, rectoral, por supuesto, de los profesores huelguistas. Recuerdo ahora la huelga contra la LOU del año 2000 y aquellas extrañas llamadas desde número oculto en las que nos preguntaban si íbamos o no a secundar los paros. Repasaré esta noche El Gatopardo…

Voy a ir a clase el próximo martes para explicar a mis alumnos esta nueva doctrina sobre el derecho de huelga que ha depurado el rectorado de mi universidad, y, por supuesto, no voy a firmar el parte de asistencia. Espero poder trasladar al rector las conclusiones de mis alumnos al respecto. Porque en la Universidad de Sevilla, hay más alumnos, muchísimos más, que aquellos que votan a la coreana (del norte) en el claustro. Y piensan de manera radicalmente diferente.

Ah, salvo que la doctrina rectoral sobre el derecho de huelga disponga lo contrario, la legalidad vigente -vetusta, eso sí, pues la norma no se ha cambiado en cuarenta años, pero eso no es culpa del rectorado- dispone que se me detraiga el salario correspondiente a las cuatro horas de clase que no voy a firmar, lo que recuerdo al servicio de nóminas, para que no vaya a haber ningún malentendido…

Y ya termino. Si la doctrina rectoral sobre el derecho de huelga consiste en que cuando la huelga interesa políticamente a quienes dirigen la Universidad de Sevilla, el Rectorado convierte la huelga en un cierre patronal, en el que no se respeta el derecho de los no huelguistas, y no se detrae el salario a ningún huelguista, entonces tengo que decir que el Rectorado no va a aprobar mi asignatura de Derecho del Trabajo, porque no tiene ni idea del Derecho de Huelga.

Si, además, el Rectorado echa a los alumnos y a los decanos y directores -punto 4 de la Resolución- encima de los compañeros y compañeras huelguistas, que están luchando por una reivindicación absoluta y meridianamente clara y justa, y los criminaliza, y los señala públicamente, y juega de manera inmoral y artera con el sentimiento de responsabilidad docente de quienes van a la huelga sabiendo que ello puede afectar a sus alumnos y alumnas en la fase final de su periodo docente, entonces sí que puedo afirmar que el Rectorado no aprueba el Derecho del Trabajo, porque no tiene ni idea del Derecho de Huelga.

Señor Rector, dirigir la universidad no debe ser fácil. Lo intuyo. Pero la universidad debe ser, por definición, la institución más fácil de dirigir de todas las del Estado, porque es la casa de la ciencia y del saber. Aquí están los más inteligentes, Señor Rector. Bueno, y también los más listos. Mire, por lo que se refiere al Derecho de Huelga, yo me ofrezco a explicárselo con detenimiento y en profundidad, pero tengo que pedirle que vuelva usted en septiembre, porque no está Vd. para aprobar en junio.

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